10 señales para identificar el consumo de sustancias tóxicas en tu escuela

Todo estudiante tiene el derecho de encontrar un ambiente seguro, sano y libre de violencia en la escuela. Los profesores, además, son un instrumento orientativo para la sensibilización, la capacitación y la actualización de los actores intervinientes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y en este sentido deben adoptar medidas oportunas para manejar situaciones de riesgo al interior de las escuelas, así como la erradicación de conductas que vulneren la integridad personal de la comunidad escolar.

Con ello, las autoridades escolares se apegan al Plan Nacional de Desarrollo 2013- 2018, cuyos objetivos, entre otros, son garantizar la inclusión y la equidad en el sistema educativo a través de líneas de acción como promover que en las escuelas de todo el país existan ambientes seguros para el estudio. Aquí 10 señales para identificar el consumo de sustancias tóxicas en el aula:

  1. Tu alumno deja de frecuentar a sus amigos o cambia de círculo a nuevos amigos.
  2. Introversión y comunicación difícil.
  3. Malestar emocional: depresión, cambios de humor, confusión.
  4. Problemas de concentración y/o dificultad para coordinar el movimiento.
  5. Bajo rendimiento escolar.
  6. Descuido en su apariencia física.
  7. Ausencias injustificadas al colegio y/o actividades escolares.
  8. Cansancio extremo, lenguaje incoherente, crisis de risas inmotivadas y/o tos crónica.
  9. Pérdida de interés en las actividades escolares y extraescolares.
  10. Disminución de la motivación.

Aunque las señales descritas con anterioridad pueden alertar a las autoridades escolares sobre un posible consumo de sustancias tóxicas, no necesariamente significa que  el alumno que presente una o más de ellas está consumiendo drogas, sino que puede estar atravesando otro problema que los adultos deben ser capaces de identificar. Por lo anterior, es importante que los docentes trabajen en la inteligencia emocional de sus alumnos; es decir, en la capacidad de sentir, entender, regular y modificar sus estados de ánimo y los ajenos. Un alumno con inteligencia emocional es capaz de conocerse a sí mismo, regula sus emociones, es empático y desarrolla habilidades sociales y emocionales como el trabajo colaborativo, las relaciones positivas y el liderazgo.

La inteligencia emocional tiene un impacto fundamental en la vida de los estudiantes. El desarrollo de las competencias socio-emocionales les ayuda en su bienestar psicológico, la base para el desarrollo armónico de su personalidad, y les enseña a establecer y mantener relaciones positivas con otros, también los dota de las herramientas para decir no a una situación de riesgo que comprometa su integridad física y/o emocional.

A través de la inteligencia emocional los docentes podrán fortalecer los lazos afectivos con sus alumnos, interesarse en ellos, conocerlos mejor, para así, detectar cualquier anormalidad en su comportamiento ante cualquier escenario de alarma. Una forma de estrechar ese vínculo es el uso de recursos de interés entre el alumno y el profesor. Usar elementos de gamificación o digitales con contenido atractivo puede ser funcional y así mejorar su relación afectiva y un programa eficaz y exitoso es Eldventir Adventures; una plataforma digital educativa que, entre otras cosas, ayudará a los alumnos a modelar y practicar la comprensión de sus emociones, la construcción de una identidad personal y la toma de decisiones libres y responsables. Conócenos aquí. 

 

Fuentes para la realización de este artículo:

 

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