4 claves para mejorar la inteligencia emocional de los niños

Los padres de familia son los primeros educadores de sus hijos. En su papel, destaca el enseñarles lecciones relevantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje en edades tempranas como conocer e identificar sus sentimientos y emociones, el impacto que tienen en otros y fortalecer su carácter para saber tomar decisiones con base en una escala de valores definidas desde el nicho familiar.  

Ellos son los responsables de modelar y desarrollar en sus hijos habilidades, actitudes y comportamientos positivos que tendrán un impacto benéfico en sus vidas Con todo este proceso de “formación” llegan a la escuela donde vierten lo aprendido desde casa por lo que adquiere una relevancia vital las formas en las que los padres permiten a los hijos desarrollar sus habilidades socioemocionales.

Para Daniel J. Siegel, doctor en Medicina y codirector del UCLA Mindful Awareness Research Center, una vez que los niños asisten a los centros escolares; los padres, con el apoyo de los profesores tienen la responsabilidad de ensayar, modelar y poner en práctica habilidades y procesos para ser competentes y desarrollar su integralidad. Desde casa y con ayuda de los profesores se establece la capacidad de conocerse a sí mismo, manifestar, expresar y conocer sus emociones ante situaciones comunes y nuevas.

El contexto escolar en combinación con el familiar y un acto de corresponsabilidad deben permitir desarrollar la capacidad de conocerse así mismos a través de la identificación de sus capacidades y ser capaces de molderar sus conductas frente a los retos, adversidades y situaciones que demanden aprender y respetar y construir.

A continuación te presentamos cuatro claves para mejorar la inteligencia emocional de los niños.

Pongámosle nombre a las emociones

Enseñarles a comprender qué están sintiendo, qué les provoca esa emoción y cómo la pueden regular de la mejor forma. Por ejemplo, si tu hijo/a no comprende lo que siente, puedes ayudarle a nombrar la emoción que está experimentando: “entiendo que estés enojado/a porque tu hermano te quitó tu juguete”. Los padres también pueden explicar las emociones a través de apoyos lúdicos y digitales como audiolibros, videos, cómics, experiencias personales, y de más recursos que sean útiles. Por lo anterior, si tu hijo te dice:  es que hoy me enojé o me puse triste significa que va por buen camino pues está identificando lo que sintió. No le juzgues, sólo ayudale a nombrar lo que siente.

Sé empático

La empatía es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás. Los padres pueden fomentar la empatía de sus hijos a través de preguntas que los hagan reflexionar sobre los sentimientos de otros. Por ejemplo. Si el hermano más grande le quita el juguete al más pequeño, los padres podrían preguntarle; ¿por qué hiciste eso? ¿Qué sentiste al quitarle el juguete? Así el niño reconocerá sus emociones y sabrá que tienen un impacto sobre los demás. Si tu hijo te dice hoy compartí mi lunch es un buen ejercicio de empatizar y sobre todo de construir una relación empática con otro.

Regulemos las emociones

Es importante que los padres desarrollen en sus hijos la habilidad del control y la expresión de las emociones, para que ellos sean capaces de responder de la mejor manera ante la emoción que están sintiendo, teniendo siempre en cuenta que sus emociones y la forma de expresarlas tienen un impacto en los demás. Los padres pueden enseñar a sus hijos a regular sus emociones con experiencias de la vida cotidiana. Por ejemplo, preguntarle qué sentiría si está haciendo fila en algún lugar y alguien se mete sin autorización. “¿Te enojarias?” “¿Si te hubiera pasado eso, cómo reaccionarías?” “¿Esa reacción podría meterte en problemas?” “¿Podría lastimar a otros?”

Saber escuchar

Saber escuchar a los demás permitirá a los niños aprender a socializar con otros, aprender conocimientos y habilidades, identificar problemas y saber cómo resolverlos. Por ello, deben enseñarles a desarrollar una escucha activa; la capacidad de prestar atención al interlocutor, concentrarse en el mensaje que transmite y ofrecer retroalimentación, para así generar un diálogo.

La labor de construir una inteligencia emocional sana en los niños y jóvenes es una tarea prioritaria de todos los que confluyen en la formación de un ser humano; es decir no es una tarea exclusiva de padres y madres; los educadores guían este proceso a través de sus conocimientos, de la implementación de planes y programas integrales que les permitan seguir modelando y contribuyendo en el desarrollo de sus capacidades y habilidades; es decir, no es suficiente con decir qué hacer, se debe priorizar poner en práctica.

El modelo de Eldventir permite modelar, ensayar y poner en práctica la toma de decisiones, ejercicios de empatía en diversos contextos, solución de problemas a través de técnicas y procesos efectivos, a detonar el pensamiento creativo ante diversas situaciones, etcétera.

La plataforma educativa Eldventir puede ayudarte a desarrollar esas competencias clave en los niños. Habilidades que les pemitirán a tus hijos ser exitosos en sus procesos escolares y en la construcción positiva de sus relaciones. Conócenos aquí.

 

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