Sí se puede prevenir el fracaso escolar con este proceso de aprendizaje

Tras varios años y diversas investigaciones, se ha comenzado a derribar el mito respecto al fracaso escolar, el cual señalaba al alumno como el único responsable de tal resultado. Pero, ¿cómo lograr que los procesos de enseñanza-aprendizaje contribuyan a un clima escolar positivo y a un mayor éxito académico?

Andreas Schleicher, director de Educación en la OCDE1, indica que se debe erradicar la idea de culpar al alumno ante el fracaso escolar. En cambio, sugiere trabajar en responsabilizar al sistema educativo más que a los alumnos. Por otra parte, si cada sociedad contribuye en la formación del otro al ser seres sociales; mientras cada uno de nosotros impacta e influye en la construcción de los sistemas educativos, es oportuno reflexionar sobre nuestro rol y participación social.

Estigmatizar a los estudiantes los hace proclives a entrar en un círculo vicioso, lo cual provoca bajo rendimiento académico, desmotivación; promueve que sigan sacando calificaciones bajas o reprobatorias; refuerza actitudes que impactan de manera negativa su educación, por lo tanto, pueden perder incluso más compromiso con la escuela. Lo que requiere son refuerzos positivos que deriven en una motivación.

Comprender lo anterior implica establecer un cambio en la pedagogía o darle seguimiento a una nueva perspectiva de formación y desarrollo de niños y jóvenes, en la que escuelas, directores, maestros, padres de familia y la comunidad en general, comprendan el rol de cada uno para que, por ejemplo, los maestros mejoren en motivar a los niños a través de recursos pedagógicos que proporcionen herramientas para fortalecer la autoestima y la estabilidad emocional, por mencionar tan sólo dos elementos facilitadores del aprendizaje.

Los padres deben procurar establecer entornos cálidos, interactivos y de apoyo. Mientras que las comunidades debemos procurar la paz y estabilidad, entre otros aspectos que nos impacten de manera positiva como sociedad.

Pero, la contribución del profesor, padres de familia y comunidad ¿ayuda a evitar el fracaso escolar?

Sí. Es un comienzo y, a su vez, forma parte de un continuo y profundo proceso dirigido a contribuir al desarrollo de la inteligencia emocional, para establecer el aprendizaje social y emocional (SEL2), el cual es un recurso para niños y adultos para tener éxito en las diferentes esferas y escenarios de la vida.

Pero ¿qué es SEL?

Hace más de veinte años, la organización Collaborative for Academics, Social and Emotional Learning (CASEL), definió que “el aprendizaje social y emocional (SEL) es el proceso mediante el cual los niños y adultos entienden y manejan las emociones; establecen y alcanzan metas positivas; sienten y muestran empatía por los demás; establecen y mantienen relaciones positivas y toman decisiones responsables3.

De acuerdo a CASEL, el aprendizaje social y emocional comprende cinco esferas:

  • Autoconocimiento
  • Autorregulación o autocontrol
  • Conciencia social
  • Habilidades de relación social
  • Toma responsable de decisiones


Como padres de familia y profesionales de la educación es fundamental saber y transmitir nuestro conocimiento respecto a la posibilidad de contar con un proceso efectivo de enseñanza-aprendizaje anclado al desarrollo de la inteligencia emocional. El cual, permite crear un andamiaje para evitar el fracaso escolar.

Además, es pertinente indicar que existen innovadores programas como Eldventir que procuran el desarrollo y fortalecimiento de las habilidades sociales, emocionales y cognitivas, las cuales benefician a las cinco esferas del SEL.

SEL tiene beneficios y ventajas en general y, en cuanto a prevención de fracaso escolar se refiere: impacta de manera positiva a los jóvenes para no perderse entre la red de factores que influyen para que ocurra el fracaso escolar:

Previene el bullying; promueve una actitud positiva ante el conocimiento, fortalece lazos entre los alumnos y estudiantes-maestros; beneficia la toma de decisiones, la asertividad, la planificación a futuro, empatía, resistencia a la presión social y capacidad de expresar emociones. Cada uno de ellos es un facilitador de aprendizaje y receptividad al conocimiento; herramientas para la estabilidad personal, lo que se refleja en la disposición al estudio, entre otras cuestiones que impactan de manera positiva la vida.

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1. Andreas Schleicher es un estadístico e investigador alemán en el área de la educación. Desde 2012, es director de Educación en la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
2. SEL, por sus siglas en inglés: Social and emotional learning.
3. Casel.org

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